Robert Mesta, antiguo coordinador del SJV continúa siendo un campeón de la conservación de aves en el Depósito de plumas que no son de águila Liberty Wildlife.

Robert Mesta, antiguo coordinador del SJV continúa siendo un campeón de la conservación de aves en el Depósito de plumas que no son de águila Liberty Wildlife.

Para Robert Mesta, antiguo coordinador del SJV, la vida después de jubilarse del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EEUU no ha sido sin prisas. Mesta, quien se jubiló del Servicio y dimitió como Coordinador del SJV en el 2015, ahora coordina el Depósito de plumas que no son de águila de Liberty Wildlife—un programa innovador del Servicio que trabaja para conservar las aves migratorias y preservar las tradiciones culturales de los indígenas.

Ubicado en Scottsdale, Arizona, el Depósito de plumas que no son de águila de Liberty Wildlife junta plumas y partes de aves de los zoológicos, los rehabilitadores de vida silvestre, las dependencias de vida silvestre y demás fuentes con permisos y las proporciona sin costo a los miembros de las tribus que las solicitan al programa para usarlas en ceremonias religiosas y culturales. Es uno de los dos depósitos de plumas que no son de águila que existen en EEUU, el otro es la Iniciativa Etno-ornitológica de la Nación Comanche (SIA) en Cyril, Oklahoma.

Estos dos centros son la única forma legítima en que los indígenas pueden obtener plumas que no son de águila desde que se aprobó el Tratado de Aves Migratorias hace 100 años. Dicha ley, y otras como la Ley de Lacy de 1900, la Ley de Protección de las Águilas Calva y Real de 1962 y la Ley de Especies en Peligro de Extinción de 1973, han sido fundamentales para la protección ininterrumpida de las poblaciones de aves migratorias, muchas de las cuales se extinguieron o estuvieron a punto de extinguirse en los años 1800 después de estar sujetas a la caza, a las trampas y los disparos.

Ejemplo de un abanico ceremonial que utilizan las tribus indígenas.

Ejemplo de un abanico ceremonial que utilizan las tribus indígenas.

Desafortunadamente, ninguna de estas leyes de vida silvestre o los esquemas de manejo de la tierra incluyeron previsiones que permitieran la recolección limitada de aves nativas para propósitos religiosos o ceremoniales. Esta consecuencia no buscada, a su vez, generó dos problemas importantes. Primero, privó a los indígenas de las plumas necesarias para crear vestiduras ceremoniales y religiosas y demás implementos sagrados que se utilizan en sus ceremonias y bailes. Por consiguiente, muchas ceremonias y bailes se perdieron con el transcurso de los años.

Segundo, y más importante para la conservación de las aves nativas, causó un mercado negro ilegal para las plumas. Cada año se capturan y venden miles de aves nativas ilegalmente en el mercado negro porque no ha habido una fuente para obtenerlas legalmente. Por ejemplo, la cola de una aguililla cola roja (Buteo jamaicensis) o de pato aguja (Anhinga anhinga) puede venderse fácilmente hasta por más de $250 en el mercado negro. Una sola pluma de la cola de un juvenil de águila real (Aquila chrysaetos) puede venderse hasta por más de $500. Mesta calcula que el mercado negro de plumas y partes de aves produce cientos de miles de dólares para los traficantes ilegales cada año.

A principios de 2007, con un firme apoyo del Director Regional del Suroeste del Servicio, el Dr. Benjamín Tuggle, Mesta formó parte del equipo de biólogos que creó el Programa de Depósito de Plumas que no son de Águila del Servicio. Los dos depósitos—el Liberty Wildlife y SIA—empezaron oficialmente sus operaciones en el 2010.

Desde que abrió sus puertas, el Depósito de Plumas que no son de Águila de Liberty Wildlife ha distribuido plumas de aves a aproximadamente 3,000 indígenas que representan a 171 tribus distintas en 43 estados. Sólo en 2016, el depósito satisfizo más de 400 pedidos de  huesos y plumas de aves y se espera que la demanda crezca conforme más gente sepa del programa.

“Nos gusta decir que por cada pedido de pluma que enviamos, hay un ave silvestre menos que tomarán ilegalmente”, afirmó Mesta.

Los planes a futuro del depósito incluyen la creación de un programa de becas que atraiga a los jóvenes indígenas al programa a fin de conocer más sobre las aves y la conservación de las mismas, y reconectarse con sus tradiciones culturales.

La coordinación del Depósito de Plumas que no son de Águila de Liberty Wildlife ha tenido importancia personal y profesional para Mesta, quien es miembro de la tribu Yaqui de Sonora, México y el suroeste de EEUU.

“He participado en la conservación de aves toda mi carrera. Ello, y el ser indígena, me ha proporcionado un entendimiento singular del valor ecológico y cultural de los animales y sus relaciones entre sí. No puedes tener a uno sin el otro”, dijo Mesta. “El depósito es una manera totalmente  poco convencional de abordar la conservación de las aves. Lo hacemos reciclando—reciclando plumas. Le damos una nueva vida a las plumas que ya no pueden volar”, agregó.

¿Y en cuanto a la jubilación? Mesta tiene este mensaje para sus colegas y socios del SJV, “hay vida después de la jubilación”. En su caso, es totalmente cierto.

El Depósito de Plumas que no son de Águila de Liberty Wildlife recibe huesos y plumas de aves de los zoológicos, los rehabilitadores de vida silvestre, las dependencias estatales y federales de vida silvestre, las universidades, los museos, los veterinarios, los halconeros y demás fuentes permitidas. Su éxito depende de los donativos de huesos y plumas de aves. Si desea contribuir, favor de visitar Liberty Wildlife para leer las instrucciones, o bien, comuníquese con Mesta a la siguiente dirección:

Robert Mesta
Coordinador LWNEFR
2600 E. Elwood St.
Phoenix, AZ 85040
520-240-7406

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